9.2.09

Rumbo al campamento

Me levante como las 8:45 me bañe y luego tomamos desayuno, el pastor nos tenía el desayuno preparado. A las 10 nos fueron a buscar y nos llevaron al campamento donde los jóvenes estaban teniendo su devocional. Nos dividieron en grupos a mi me toco los azules, estuvimos participando con los grupos asignados, nos reímos mucho y participamos en los juegos mi equipos siempre saco el tercer lugar y solo una vez gano el primer lugar. Después del último juego a todos le dio la locura y comenzaron a mojarse con bombitas de agua. El pastor dio el resto de la mañana libre hasta el almuerzo, nosotros tuvimos que ayudar en la cocina, cuando terminamos, los chicos fueron a cambiarse ropa para meterse a la piscina. En estos momentos los chicos se están bañando y yo estoy escribiendo viendo como se bañan. Al rato nos llamaron a almorzar, comimos tallarines con salsa y carne picada estuvo esquicito. Por la tarde dieron un taller de cómo ver a Jesús como nuestro amigo, estuvo bueno. Después de eso nos dieron toda la tarde libre para poder bañarse en la piscina. Estuve viendo como se bañaban los chicos toda la tarde, luego de eso nos fuimos duchar, luego nos dieron once comida y después jugamos. Baila el chipi-chipi, mi derecha esta bacante y los que perdían tenían que hacer penitencia. Después de los juegos, trajeron una asadera e hicimos una fogata. Nos dieron una hoja de quien soy en Cristo. En ese momento Dios empezó a ministrar mi corazón, si bien es cierto yo sabía quién era en Cristo, pero Dios me lo volvió a decir el Señor ministro mi corazón. Luego nos dieron un papel con cosas que nos separaban del Señor. Dios me decía, esto eres en mí, pero esto tienes y tienes que dejarlo, se suponía que teníamos que marcar las cosas que me separaban de Dios. Hubo 2 cosas que no me costó marcar, pero hubo otras 2 cosas que la miraba, las leía y me hacían daño. No las iba marcar, no tenia las fuerzas necesarias, me tiritaba la mano no la podía mover. Dios me dio las fuerzas y las marque solo lloraba y pedía perdón a Dios. Esa noche descubrí lo que Dios quería para mí y lo que tenía para mí y lo que tenía que dejar. Yo le decía al Señor que espero un mes para darme lo que necesitaba y me lo dio en chile. Lo único que hacía era llorar y solo quería un abrazo de Dios. Después de la ministración personal nos fuimos a dormir con nuevas fuerzas, nuevas ganas, nuevo todo. Gracias Señor por darme lo que buscaba…….Ester Díaz.